México: La Suprema Corte de Justicia obliga al pago por comunicación pública de obras en habitaciones de hotel 28/feb/2020

Leire Gutiérrez Vázquez. Derechos PI/Jurisprudencia.

El 13 de febrero de 2020 se publicó la sentencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación de México, sobre la comunicación pública no autorizada de obras audiovisuales en las habitaciones de un hotel.

La acción fue promovida por Licencias y Servicios Audiovisuales (LYSA) contra el hotel, por “colocar a disposición de sus huéspedes y retransmitir dentro de las habitaciones” obras audiovisuales sin autorización en el mes de abril de 2017, y en la que reclamaba el pago correspondiente a dichos actos, así como la abstención de comunicar y poner a disposición del público obras audiovisuales de titularidad de sus representados a sus huéspedes, sin autorización de la actora, en los Estados Unidos Mexicanos.

Tanto en primera instancia como en apelación los tribunales rechazan las pretensiones de la demandante, al entender de forma errónea, como indica el fallo, que la comunicación de las obras audiovisuales dentro de una habitación se considera un acto privado y no un acto de comunicación al público. Como consecuencia de lo anterior, el demandante promovió un “juicio de amparo directo”, que fue negado por el Tercer Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito. Contra esta resolución interpuso el recurso de revisión objeto de análisis.

La Suprema Corte, en su sentencia, analiza en primer lugar “la doctrina existente sobre derechos de autor”, recordando que los derechos de autor protegen una materia “intangible” que está integrada por derechos de carácter moral y derechos de carácter patrimonial (derechos de explotación o exclusivos y derechos de simple remuneración), entre los que se incluye el derecho de comunicación al público – artículos 26 y 27 de la Ley Federal del Derecho de Autor – para “el acto mediante el cual la obra se pone al alcance general, por cualquier medio o procedimiento que la difunda”. Sobre este particular, señala la Suprema Corte que, de conformidad a lo dispuesto en la Ley, el autor tiene derecho a percibir una remuneración por la comunicación cuando esta sea pública, esto es, (I) el acto se dirija a una pluralidad de personas; (II) exista posibilidad real de acceso a la obra; (III) no haya distribución previa, y todo ello con independencia de que exista o no ánimo de lucro.

En segundo lugar, la Suprema Corte estudia la “doctrina constitucional sobre comunicación pública de obras que se difunden en habitaciones de hoteles”. A este efecto, hace un repaso de la legislación sobre comunicación pública en la Unión Europea y varios Estados – España, Colombia o Chile - señalando que cuando las habitaciones de los hoteles tienen instalados “televisores mediante los cuales se ofrece a los huéspedes programas” a través de un sistema de cable controlado por el propio hotel, tiene lugar un acto de comunicación al público. Sobre esta afirmación añade, que las habitaciones de un hotel son lugares “para el público”, donde las obras audiovisuales se reciben a través de un “acto de intermediación” mediante radiodifusión.

Para llegar a las siguientes conclusiones, la Suprema Corte tiene como referencia el fallo del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) en el asunto C-306/05 (caso Rafael Hoteles), que gira en torno al art.3 de la Directiva 2001/29/CE (comunicación pública). En su sentencia del 7 de diciembre de 2006, el TJUE determinaba que la comunicación al público debía entenderse en un sentido amplio, incluyéndose dentro del término “público” a un número indeterminado telespectadores potenciales. En línea con lo anterior, el fallo también resalta el asunto C-641/15 del TJUE, en el que se interpretó el art.8.3 de la Directiva 2006/115/CE, sobre derechos de alquiler y préstamo y otros derechos afines, estableciendo que la comunicación al público de emisiones “televisadas” mediante aparados de televisión instalados en habitaciones de hotel “no está comprendida en el ámbito de aplicación del derecho exclusivo de los organismos de radiodifusión”.

Así mismo, se cita el fallo de la Sala Primera de lo Civil del Tribunal Supremo de España (TS), con fecha 16 de abril de 2007, que precisó que la comunicación al público debía entenderse en sentido amplio, siendo esencial el concepto de la “retransmisión”. En fallo, el TS precisó que el hotel recibe las señales de forma primaria y la retransmite a los televisores instalados de forma secundaria, tratándose de un “público nuevo”, y constituyendo tal retransmisión un acto de comunicación al público.

En tercer y cuarto lugar, la Suprema Corte revisa la “doctrina constitucional sobre el derecho humano a la privacidad e inviolabilidad del domicilio, y su interpretación relación con la comunicación pública de obras en las habitaciones de un hotel”. Sobre este particular, señala que el domicilio debe entenderse como el lugar de residencia del individuo (art.16 de la Constitución), incluyéndose aquel espacio cerrado donde pernocte y tenga guardadas sus pertenencias. A pesar de lo anterior, añade que, si bien las habitaciones de hotel “gozan de la misma protección constitucional que la prevista para el domicilio, no existe relación alguna entre esa inviolabilidad del domicilio con la ejecución pública de obras artísticas en el interior de los hoteles”, quedando intacta la esfera privada del individuo como su derecho a la inviolabilidad del domicilio.

Para concluir, el fallo dispone que “toda vez que, efectivamente, se trata de un acto de comunicación pública, es indispensable la realización del pago por la retransmisión de las obras protegidas.

Por todo lo anterior, se revoca la sentencia dictada por el Tercer Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito y devuelve los autos al Tribunal para que se pronuncie nuevamente sobre el asunto.

 

Fuentes: Sentencia de 21 de noviembre de 2019 de la Suprema Corte de Justicia de la Nación de México (Amparo directo en revisión 4040/2019).

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